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Por
Nina Menshij
Nota de Nina: este es el bisabuelo de mi compañera de clase.

Povolotskii
Nikolai Alexandrovich nació en noviembre de 1896 en la fortaleza
“Alexandrovsky” (el territorio del presente Kazajstán). El
pequeño Kolia soñaba con una carrera militar. Eso es exactamente
lo que sucedió. Después de graduarse del colegio militar de
zarévich Alexei [“Alexeevskii”] de Moscú (en el año 1915),
considerado el tercero más prestigiosa en la Rusia zarista
después de los colegios de Pavel [“Pavlovsky”] y de Alexander
[“Alexandrovsky”], se fue al frente alemán.

En septiembre de 1919 el joven oficial tomó la radical decisión
de unirse a las filas del Ejército Rojo. La experiencia de
combate recibida y, por supuesto, la educación profesional le
fueron útiles en los frentes de la Guerra civil (1917-1922) y en
la lucha contra los basmachs de Asia Central al final de la
década de 1920. El comienzo de la Gran Guerra Patria lo encontró
con el rango de mayor en Rostóv-na-Donú (Rostov-en-Don). Luchó
como jefe del departamento de comunicaciones de una de las
unidades operativas del Frente de Estepa. Habló muy poco sobre
la vida cotidiana de primera línea, ya que todas sus actividades
eran secretas en ese momento.

La guerra para el teniente-coronel Povolotskii terminó en 1945.
Fue condecorado con la Orden de la Estrella Roja, la Orden de la
Bandera Roja, la medalla "Por la victoria sobre Alemania en
1941-1945".

Nikolai Alexandrovich se casó dos veces. En su primer matrimonio
con Tatiana Bogomolova en 1918 nació su único hijo, Mijail,
quien con honor continuó la dinastía militar Povolotskii.
También nació en Kazajstán y, junto con su padre, pasó toda la
Gran Guerra Patria, que terminó con el rango de capitán. Entre
sus numerosas condecoraciones están la Orden de la Estrella
Roja, las medallas "Por el valor", "Por la captura de
Königsberg", "Por la victoria sobre Japón" y "Por la victoria
sobre Alemania en 1941-1945".
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Para los familiares Nikolai Alexandrovich sigue siendo un
símbolo de los oficiales rusos. Además de la ciencia militar,
leyó mucho, compuso poemas e incluso romances, que él mismo
interpretaba. El oficial, que recibió una educación
enciclopédica en los minutos libres del servicio, sabía tocar el
piano, la guitarra, la mandolina exótica e incluso un
instrumento único como la cítara, que trajo como trofeo de
Alemania. Aparte de él, nadie sabe tocarlo, y ahora se mantiene
como una reliquia familiar.
<<<ATRAS>>>
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